NO: Una palabra necesaria (Primera Parte)

¿Por qué nos genera culpa decir que no?

Negarle algo a alguien parece hacernos ver malos, insensibles o tememos perder el amor o simpatía de la otra persona. Pero si nos enfocamos en lo que nos sucede a nosotros, en muchos casos sentimos que cuando alguien nos pide hacer algo que no queremos, nos sentimos violentados o que están invadiendo nuestro espacio, nuestro deseo.

En síntesis, hagamos lo que hagamos, parece ser que nos sentiríamos mal de todas formas.

Tratemos de pensar por un momento qué nos está pidiendo el otro. Escuchar el pedido y si realmente no deseamos hacerlo, comunicárselo de manera clara y no argumentando. Por ejemplo, “No puedo acompañarte esta vez, lo lamento”, “Pensá en otra persona en esta oportunidad, yo esta vez no puedo”. Si la persona insiste, tratemos de ser claros sin ser agresivos y utilizar la palabra que no permite la negociación: “Me resulta imposible”.

Nos sentiremos raros por nuestro propio cambio, pero sentiremos un gran alivio viendo que nuestras respuestas no son rechazadas como imaginamos y que nuestra relación está basada en otras cosas y podemos decirle al otro “esta vez no puedo hacerlo” y no por ello sentir que perdemos su amor. Si de todos modos, ante una negativa, perdemos el amor o el cariño de la otra persona, posiblemente debamos revisar ese vínculo.

¿En qué pensás?