Convivencia

Cuando empezamos a esbozar la idea de irnos a vivir con nuestra pareja, comienzan a invadir nuestra cabeza muchos pensamientos de duda e incertidumbre, lo cual es lógico ya que nos encontramos frente a un cambio.

“¿Nos vamos a vivir juntos?”

“¡Qué momento!”

“¿Cuándo es el momento apropiado?”

“¿Es ahora oportuno?”

“¿Qué puedo ceder?”

“¿Qué pasa si todo sale mal?”

“¿No es muy rápido?”

“¿Qué puede salir mal?”

“¡Estamos tan bien juntos!”

“Es él, él es el indicado. Es ella, con ella quiero estar.”

“Le dije que sí, pero…”

“Al final pasamos más tiempo juntos que separados.”

“Se me vence el alquiler, estaría bueno compartir gastos.”

Estos son sólo algunas de las cosas que pasan por la cabeza de quienes están en la víspera de tomar una de las decisiones más importantes cuando se está en pareja.

No importa la edad, no es privativo de un momento particular de la vida. Algunos la han tomado más de una vez, otros una sola y otros irán directo a los votos matrimoniales, pero eso es otra historia.

¿Son válidas esas preguntas, los planteos, las inquietudes?

¡Por supuesto que lo son! Si pasan por tu cabeza y te angustian o te emocionan, son sentimientos y son dudas más que válidas y no tienen sólo que ver con el amor. Dejar el cepillo de dientes o pasar los fines de semana juntos no es vivir juntos.

Nuestra recomendación es que hablen sin tapujos, sin temores y sin vergüenzas.

Acuerden un código de convivencia, básico, pero que deje en claro las pautas de cómo sería, desde aspectos como la economía doméstica o la distribución de gastos, tanto como las responsabilidades, no dejar de lado las reuniones, los invitados y también las sorpresas.

Propónganse objetivos alcanzables y cumplibles. Si las condiciones están dadas, y se puede, hagan una prueba de 90 días, que pueden ser renovables. Si la casa elegida fue antes de alguno de los dos, vean cómo el nuevo integrante del hogar se instala, cómo hacemos espacio, cedemos lugar y hacemos que sienta esa su casa y no un invitado transitorio.

Aprendan a sustituir “mi casa”, por “nuestra casa” o “nos vemos en casa”

Las pequeñas cosas que hacemos  en la vida cotidiana son tan importantes como la declaración de intenciones. Es muy importante cuidarse mutuamente, proteger la sensibilidad del otro y resguardar espacios para estar solos. Esto es particularmente importante si ambos vienen de vivir solos por algún tiempo. Ensamblar una nueva cotidianeidad no se hace sólo con deseo; hay que abonar esa base, esa tierra fértil, con mimo, cuidado y respeto.

Si tienen dudas o están atravesando alguna situación de convivencia que les esté resultando difícil no duden en consultarnos. Pueden hacerlo a través de Whats App, al (+54) 11 6677-7756.

¿En qué pensás?