NO: Una palabra necesaria (Primera Parte)

¿Por qué nos genera culpa decir que no?

Negarle algo a alguien parece hacernos ver malos, insensibles o tememos perder el amor o simpatía de la otra persona. Pero si nos enfocamos en lo que nos sucede a nosotros, en muchos casos sentimos que cuando alguien nos pide hacer algo que no queremos, nos sentimos violentados o que están invadiendo nuestro espacio, nuestro deseo.

En síntesis, hagamos lo que hagamos, parece ser que nos sentiríamos mal de todas formas.

Tratemos de pensar por un momento qué nos está pidiendo el otro. Escuchar el pedido y si realmente no deseamos hacerlo, comunicárselo de manera clara y no argumentando. Por ejemplo, “No puedo acompañarte esta vez, lo lamento”, “Pensá en otra persona en esta oportunidad, yo esta vez no puedo”. Si la persona insiste, tratemos de ser claros sin ser agresivos y utilizar la palabra que no permite la negociación: “Me resulta imposible”.

Nos sentiremos raros por nuestro propio cambio, pero sentiremos un gran alivio viendo que nuestras respuestas no son rechazadas como imaginamos y que nuestra relación está basada en otras cosas y podemos decirle al otro “esta vez no puedo hacerlo” y no por ello sentir que perdemos su amor. Si de todos modos, ante una negativa, perdemos el amor o el cariño de la otra persona, posiblemente debamos revisar ese vínculo.

La separación en la era de la Redes Sociales

¿Cuánto dura un duelo ante una separación? ¿Cuándo el proceso es natural y acorde al tipo de relación que teníamos y cuándo hay indicadores de obsesión?

Hace algún tiempo, cuando las comunicaciones se hacían al teléfono fijo de la casa de nuestra pareja, solo bastaba con colgar, no atender, llamar y cortar o hacer que algún amigo en común nos diera algún dato del otro.

Pero ahora todo eso parece de otra dimensión o Galaxia. Nuestra vida juntos está online, las fotos de las últimas vacaciones, los likes sobre la última salida juntos, el aniversario que festejamos hace menos de un mes, etc, etc, etc.

Si en la redes no podes ver nada más que los movimientos que tu ex realiza, que pasas horas haciendo  de espía de su actual vida, es que estás ante un problema.

Al comienzo puede que resulte imposible, frente a la tentación de saber todo de el o ella, ahora que no está a tu lado, que ya no sabes qué hace o con quién está. Pero intentá controlar el interés. Necesitas moverte y continuar con tu vida. Lograr dar los pequeños pasos en una separación impulsan tu autoestima, te hará sentir mejor. Es muy deseable que puedas centrarte en vos y no en tu ex.

Seguirlo o seguirla en la redes solo te hará sentir peor. ¿Crees que necesitas ver cómo intenta superarlo saliendo con sus amigos o tratando de entablar un nuevo vínculo amoroso? ¿En qué puede ayudarte a vos saber eso?  Sufrir inútilmente.

Quizás al comienzo, si crees que no podes manejarlo adecuadamente, te convenga tomar coraje y bloquearlo de las redes, salir vos de su radar y que él o ella salgan del tuyo. Tal vez te parezca que es una medida muy extrema, pero es cierto que puede ayudarte a controlar lo que por propia voluntad hoy te cueste.

Seguramente habrá un tiempo en que quieras o puedas ser amigo de tu ex, pero seguramente no sea este el momento. Cuando el dolor y el tiempo haya transcurrido es posible que puedan conectarse nuevamente desde otro lugar, sin daño ni dolor para ninguno de los dos, o bien  te des cuenta que no lo necesites y baste con conservar un recuerdo.

Tener las herramientas, en este caso la redes sociales, no significa que debamos usarlas. Podemos desecharlas por un tiempo si eso nos permite exponernos menos, fisgonear menos, confrontar menos, angustiarnos menos, y que nos duela menos.

Aprendamos a cuidarnos y a protegernos de aquellas cosas que puedan lastimarnos, y enfoquemos nuestra energía en recuperar nuestra autoestima y en fortalecernos después de una ruptura, cada día un poquito más.