Blog

Humor

¿Qué sensación nos produce cuando conocemos a alguien que se ríe de sí mismo? Seamos francos: Algunas veces hemos pensado, Pobre tarado. No sé de qué se ríe con las cosas que le pasan. U otras veces también podemos pensar, qué bueno que pueda reírse de sí mismo, con cierta envidia.

Lo cierto es que el humor es liberador. Nos permite sacar esos pensamientos que están muy guardados y muy encastrados en el fondo de nuestra conciencia y de nuestra cabeza, para ponerlo en palabras o en acciones. Poder reírnos o utilizar otras facetas del humor, como la ironía o el ingenio, resultan muy estimulantes para dejar salir lo que nos duele. Un ejemplo de esto son aquellas personas que tienen la capacidad de reír de sus torpezas, sus meteduras de pata o los despistes.  Logran transformar una debilidad en una fortaleza.

El humor es, en definitiva, una fortaleza

Es un recurso muy valioso de nuestra personalidad. La risa es placer, es juego y es muy liberadora. Sentimos mucho goce al reír y la sensación posterior es de gran alivio y placidez. La risa reduce el estrés y la ansiedad. Eso es porque, entre otras razones, el humor saca nuestras emociones positivas a la luz.

El bienestar que provoca el buen humor nos lleva a tener una mejor tolerancia del dolor y  una mejor predisposición social y de inserción en la comunidad con la que interactuamos, ya sea en los vínculos más cercanos, de pareja o familiares, así como con amigos o relaciones laborales.

No es mucho lo que se ha escrito o estudiado al respecto, pero sí se conocen y nadie duda de los efectos paliativos del humor. Se evalúan positivamente mejoras en el sistema auto-inmune y cardiovascular. Por eso se han popularizado en todo el mundo los payasos en hospitales, no sólo con niños, sino también con adultos.

El buen humor es optimismo, esperanza, alegría y satisfacción, por ello vale la pena intentar trabajar este aspecto de nuestra personalidad.

Crisis y cambio

¿Por qué la crisis es una oportunidad? ¿Qué nos pasa cuando nos enfrentamos a una crisis?

Al comienzo, intentamos reaccionar con aquellas respuestas que nos resultan conocidas; tratamos de adaptar las conductas que ya conocemos a esta nueva situación que se nos presenta.

¿Cuándo podemos decir que estamos ante una crisis? Cuando esas respuestas aprendidas por nosotros antes, quizás durante años, no nos resultan efectivas. Cuando nada de lo que hicimos antes es aplicable ahora, porque simplemente no parece funcionar. Ese es un indicador de crisis. Entonces, por qué siempre que vemos la palabra CRISIS, aparece asociada la oportunidad de cambio? ¿Por qué se insiste en que es una oportunidad? ¿Están todos confundidos?

No es simple, se trata de aprendizaje. De aprender a crear nuevas respuestas, para que esa situación casi límite o terriblemente desestabilizante, represente luego una buena oportunidad de cambio. Es la oportunidad de que resulte transformadora. Se trata de poder generar nuevas respuestas, nuevos comportamientos, sacar de nosotros mismos nuevas herramientas con las que responder.

Y cada vez que sentimos que podemos crear nuevas estrategias, resulta tangible la posibilidad de salir fortalecidos.  Salir del círculo vicioso y empezar a recorrer un círculo virtuoso. Hay una palabra que sintetiza este proceso y es RESILIENCIA.

Se trata de, no sólo atravesar las crisis o enfrentarlas, casi como tramite que hay que resolver, sino salir transformados de las mismas. Eso es un ejercicio que debemos realizar, como un entrenamiento. No es un parche para resolver una cuestión puntual, ni una dieta milagrosa. Es un camino para pensar y pensarnos desde otra perspectiva; pararnos en un lugar distinto. Sólo haciendo cosas distintas podemos obtener resultados diferentes.

Pero esto se trata de algo más que sólo una bonita frase, se trata de que nos reconozcamos distintos y podamos observar logros, aptitudes y capacidades que antes simplemente desconocíamos, o no poseíamos. Que ese trabajo interno por buscar crear nuevas respuestas nos conduzca a una verdadera gestión de cambio.

Compartimos nuestra mirada

Las personas desde que nacemos vamos atravesando distintos momentos de desarrollo y muchas veces esos cambios se transforman en crisis. Son  esos  instantes de nuestro ciclo de vida en los que aparecen en nosotros preguntas, evaluaciones, dudas, angustias, expectativas, sueños, preocupaciones, ansiedad, estrés, etc.

Por esta razón creemos que esta modalidad de trabajo con un profesional, puede ayudarte mucho a transitar esas etapas. Situaciones tales como cambios laborales, casamientos, paternidad, divorcios, nacimientos, pérdidas de familiares, viudez, nuevos amores, relocaciones o traslados, mudanzas, acompañar a un familiar enfermo, etc. son parte de las historias de vida y sobre las que podemos ayudarte a entender el proceso, transitarlo y superar las dificultades que plantea cada caso..

Pretendemos que quienes se acerquen a nosotros puedan abordar las problemáticas de su vida cotidiana, personal, laboral, familiar, desarrollando con nuestra ayuda herramientas que les permitan sentirse mejor y encontrar esas respuestas tan ansiadas.

Todos experimentamos cambios todo el tiempo y en muchos casos la adaptación no resulta fácil ni sencilla, conlleva toma de decisiones, adaptarse a una nueva realidad, hacer concesiones, generar más cambios, volver a encontrar un nuevo equilibrio, manejar la ansiedad de lo nuevo.  En Consulta Online te ofrecemos ese espacio de ayuda.